Ceremonia de la XII edición de los galardones de la RSME y la Fundación BBVA

Victoria Otero (RSME) y Rafael Pardo (F.BBVA) junto a los premiados.
Victoria Otero (RSME) y Rafael Pardo (F.BBVA) junto a los premiados.

Los Premios de Matemáticas celebran el valor intrínseco de esta disciplina, su contribución a la estructura de todas las áreas de la ciencia y a los desarrollos tecnológicos


La gran fiesta anual de las matemáticas españolas se ha celebrada este miércoles 21 de octubre en el Palacio del Marqués de Salamanca, sede de la Fundación BBVA, en Madrid. En ella se ha rendido reconocimiento los seis galardonados con los Premios Vicent Caselles, que distinguen cada año a investigadores menores de 30 años, españoles o que desarrollan su carrera en España; el ganador del Premio José Luis Rubio de Francia a un investigador menor de 32 años a quien la Fundación BBVA concede una ayuda de 35.000 euros para un proyecto de investigación de tres años; y las Medallas que concede anualmente la RSME a tres profesionales destacados por sus relevantes, excepcionales y continuadas aportaciones al campo de las matemáticas.

La presidenta de la RSME, Victoria Otero, ha resaltado que la inteligencia artificial “puede ampliar enormemente nuestra capacidad para explorar, formular conjeturas y encontrar caminos hacia problemas que parecían inabordables, pero el desafío no es sustituir el razonamiento matemático, sino encontrar nuevas formas de hacer matemáticas sin renunciar a aquello que hace que el conocimiento matemático sea conocimiento”.

“Las herramientas de la IA pueden ampliar nuestras capacidades, acelerar nuestro trabajo y abrir caminos que antes no podíamos recorrer; pero la iniciativa, el criterio y la capacidad de decidir qué preguntas merece la pena formular deben seguir ocupando un lugar central. La independencia intelectual tiene que prevalecer”, ha concluido la presidenta de la RSME.

Por su parte, Rafael Pardo, director de la Fundación BBVA y Socio de Honor de la RSME, ha recordado cómo “en la Grecia clásica se vio con claridad que los lenguajes más abstractos, como los de la lógica y la matemática, encarnaban de la manera más acabada el razonamiento y la racionalidad, ampliando y potenciando la capacidad de entender, estar y operar en el mundo”, ha señalado Rafael Pardo. “La revolución científica del XVII completó conceptualmente la arquitectura del pensamiento científico, al poner en relación la observación y la experimentación con el razonamiento formal y la matemática”.

Hoy, la irrupción de la inteligencia artificial generativa “tiene las características de una innovación radical e incluso un cambio de paradigma tecnológico, abriendo uno de esos infrecuentes periodos en los que una tecnología transversal, de propósito general cognitivo, va muy por delante de las instituciones, de los modos de pensar y hacer las cosas tenidas hasta aquí por normales, modelando y transformando todas ellas”, ha resaltado el director de la Fundación BBVA. Por ello, “necesitamos más que nunca a los matemáticos y estadísticos que puedan contribuir a evaluar, hacer transparentes y modelar los desarrollos futuros y las áreas y facetas de aplicación. La comunidad matemática está en el origen remoto y próximo de la IA y, en esta fase crítica, debe ir como mínimo en paralelo e incluso unos pasos por delante, guiando su desarrollo, aplicación, evaluación y regulación”.

Diez galardonados por sus trayectorias científicas de excelencia

Los galardonados en esta XII edición de los Premios Vicent Caselles son: Gonzalo Cao Labora, investigador posdoctoral en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza); Antonio Casares Santos, investigador posdoctoral en la Universidad de Kaiserslautern-Landau (Alemania); Anna Jové Campabadal, Chapman Fellow en el Departamento de Matemáticas del Imperial College de Londres (Reino Unido);  Ismael Morales López, investigador posdoctoral en el Instituto Max Planck de Matemáticas (Alemania); Rodrigo Alonso de Pool Alcántara, investigador posdoctoral en la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos); y Miren Jasone Ramírez-Ayerbe, investigadora posdoctoral en la Universidad de Montréal (Canadá).

Por su parte, Alberto González Sanz, profesor asistente del Departamento de Estadística de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), ha sido reconocido en la ceremonia con el Premio José Luis Rubio de Francia. Este galardón, dirigido a jóvenes matemáticos menores de 32 años, españoles o que hayan realizado su trabajo en España, está dotado con una start-up grant de 35.000 euros con la que la Fundación BBVA apoyará la investigación del premiado durante los próximos tres años.

La Fundación BBVA también ha acogido un año más la entrega de las Medallas de la RSME que en esta edición han sido para Antonio J. Durán Guardeño, catedrático de Análisis Matemático de la Universidad de Sevilla; Alberto Carlos Elduque Palomo, catedrático de Álgebra de la Universidad de Zaragoza; y Carme Torras Genís, profesora de Investigación del Instituto de Robótica e Informática Industrial (CSIC-UPC).

En sus intervenciones, los medallistas de la RSME pusieron en valor las contribuciones que las matemáticas, en sus diferentes modalidades, tienen para la sociedad en su conjunto, sin olvidar el hecho de cómo la irrupción de la inteligencia artificial obliga a replantearse la propia identidad de la disciplina, pero también a poner en valor su contribución. Carme Torras Genís señaló que hoy, «cuando entre los riesgos de la inteligencia artificial está el de perder la capacidad de pensar y de entender cómo funcionan las cosas, las matemáticas son más importantes que nunca». Alberto Carlos Elduque Palomo se refirió a «creatividad y belleza» como dos palabras clave en esa identidad matemática, y advirtió: «No podemos dejar de potenciar la investigación impulsada por la curiosidad, ni dejar de ser esos niños grandes que siguen preguntándose por qué». Por su parte, Antonio J. Durán Guardeño destacó el papel del asociacionismo, encarnado en la RSME, organización en cuyo resurgimiento tuvo un papel activo en los primeros años del siglo XXI. «La enorme mejora en todos los ámbitos matemáticos que ha experimentado España en los últimos 50 años requirió y sigue requiriendo un esfuerzo arduo y mantenido en el tiempo. Es muy reconfortante haber sido partícipe de este éxito colectivo».

Medallas de la RSME 2026
Medallas de la RSME 2026

El impacto de “la mayor transformación en la historia de las matemáticas”

Durante la ceremonia, varios de los jóvenes galardonados han abordado en sus discursos el impacto disruptivo de la inteligencia artificial en el campo de la investigación matemática. “Creo que estamos viviendo la mayor transformación de la historia de las matemáticas”, ha señalado Gonzalo Cao, cuya área de trabajo son las ecuaciones que describen los fluidos y en concreto el llamado problema de Navier-Stokes, cuya resolución por un modelo de inteligencia artificial fue anunciada el mes pasado por la compañía Open AI. “Los matemáticos, y la sociedad en su conjunto, debemos preguntarnos cuál es el valor del entendimiento humano ahora que una máquina puede demostrar teoremas que el ser humano no puede. Mi opinión es que no hacemos matemáticas para conocer la respuesta, sino para entenderla. Para un matemático, estar convencido de que una afirmación es cierta no es suficiente. Necesitamos una demostración porque la demostración nos permite entender. Y ese entendimiento es lo que las matemáticas aportan a otras ciencias y, finalmente, a la sociedad. Hoy debemos reivindicar ese objetivo”.

En la misma línea, Antonio Casares ha recalcado que la investigación matemática “es mucho más que generar demostraciones, o que decidir si una conjetura es cierta o falsa”. Para este joven galardonado, que trabaja en la búsqueda de algoritmos para la demostración automática de teoremas matemáticos, “la comunidad matemática somos el primer eslabón de una cadena que transmite a la sociedad una cultura de pensamiento abstracto, de lenguaje preciso y de capacidad de análisis. Y para tener una sociedad sana, necesitamos seguir creando y entendiendo nuevas ideas y formas de analizar el mundo. Puede que los modelos generativos de IA consigan generar demostraciones para las conjeturas más difíciles, e incluso que puedan dar explicaciones claras y comprensibles de ellas. Pero hay dos cosas que nunca podrán hacer. Por un lado, entender estas demostraciones por nosotros. Y más importante aún, nunca podrán disfrutar de encontrar la solución a un problema en mi lugar”.

Por su parte, Alberto González Sanz, galardonado con el Premio José Luis Rubio de Francia y receptor de la start-up grant otorgada por la Fundación BBVA, ha reconocido que “no son tiempos sencillos para las matemáticas” porque la inteligencia artificial “está cambiando nuestra forma de trabajar a una velocidad vertiginosa, y con ella aparecen dudas sobre el significado de la investigación en matemáticas”. Este investigador trabaja en el desarrollo de nuevas herramientas matemáticas diseñadas para realizar predicciones más precisas y cuantificar la incertidumbre con garantías estadísticas fiables, con aplicaciones de gran relevancia para la ciencia de datos y la inteligencia artificial. Desde la óptica de su campo de estudio, González Sanz ha manifestado que el impacto transformador de la IA en las matemáticas no cambiará el hecho fundamental de que “formular buenas preguntas, relacionar ideas y comprender nuestro entorno seguirá siendo esencial”.

El desafío de garantizar un desarrollo ético, transparente y justo de la inteligencia artificial es otro de los retos sobre los que se ha puesto el foco en la ceremonia. Este es precisamente el objetivo de la investigación de Jasone Ramírez-Ayerbe, que busca evitar sesgos – basados, por ejemplo, en prejuicios sexistas o racistas – en la aplicación de la inteligencia artificial a la toma de decisiones en ámbitos de alto impacto para la vida de las personas. “En los últimos años”, ha señalado la galardonada, “hemos sido testigos del crecimiento vertiginoso de la inteligencia artificial en nuestro día a día. Cada vez más algoritmos intervienen en decisiones críticas, como en la selección de personal, en la asignación de fondos o en el diagnóstico de enfermedades. Es esencial que, mientras mejoramos su capacidad predictiva, desarrollemos herramientas que nos permitan comprender y auditar su comportamiento. Seguiré trabajando para que no solo busquemos decisiones óptimas, sino también transparentes y justas”.

Premios Vicent Caselles y José Luis Rubio de Francia.
Premios Vicent Caselles y José Luis Rubio de Francia.

La “estructura lógica del universo” que unifica a la humanidad

“Las matemáticas”, ha manifestado otro de los galardonados con los Premios Vicent Caselles, Rodrigo de Pool, son “la estructura lógica del universo y son por tanto la esencia de todos los descubrimientos científicos y tecnológicos. Absolutamente todos los artefactos dependen fundamentalmente de algún resultado en matemáticas, que a menudo le precede en siglos y a veces incluso en milenios”. Por ello, este investigador – cuya investigación se sitúa en la intersección entre la geometría y el álgebra, dentro de la Teoría Geométrica de Grupos– ha reivindicado el valor de las matemáticas como “actividad inherentemente humana que surgió de manera independiente en todas las civilizaciones” y puede actuar como puente unificador de la humanidad en el complejo contexto actual: “En unos tiempos que nos empujan a la polarización, es quizás más importante que nunca cuidar todo aquello que nos une”.

Por su parte, Anna Jové ha celebrado el valor y la belleza de la investigación en matemática pura como la que realiza ella para estudiar las funciones definidas sobre los números complejos, y su comportamiento bajo iteración (es decir, qué ocurre cuando se repite la función muchas veces). Tras reconocer “con la cabeza bien alta” que su trabajo “no tiene ninguna aplicación práctica inmediata”, ha reivindicado que lo que nos hace humanos es, precisamente, nuestra capacidad de ir más allá de nuestras necesidades físicas, de comprender y crear sin perseguir una finalidad o utilidad específica: “Quizá el problema no sea que haya cosas que no sirven para nada, sino que hayamos llegado a pensar que solo merece la pena aquello que sirve para algo. Vivimos en una sociedad en la que todo tiene que ser inmediato, productivo y cuantificable. Reivindicar el conocimiento por sí mismo es también reivindicar otra manera de vivir, más humana y pausada”.

Al mismo tiempo, tal y como ha recordado en su discurso Ismael Morales, la investigación matemática que no busca ninguna utilidad práctica inmediata puede acabar sembrando, de manera imprevista e impredecible, los cimientos de los grandes avances científicos y tecnológicos del futuro. Su trabajo se centra en la teoría de grupos y la topología, que estudia “las formas geométricas en un sentido abstracto”, aprendiendo así “a descomponer los objetos en sus partes más sencillas”. En este campo se trabaja con “ideas y formas que solo existen en la imaginación humana” como esferas y elipses perfectas. Sin embargo, Morales ha resaltado que en última instancia la investigación en este campo “nos ayuda a comprender estructuras complejas que aparecen en la ciencia y la tecnología”. Por ejemplo, “los grupos de simetrías sirven para reconstruir estructuras cristalinas a partir de ciertos patrones de moléculas y, en telecomunicaciones, para recuperar información alterada por el ruido durante su transmisión”. En este sentido – ha concluido el premiado, citando al gran matemático Michael Atiyah – “la imaginación humana es al mundo más importante que existe”.

La Junta de Gobierno de la RSME.
Los miembros de Junta de Gobierno de la RSME.presentes en la ceremonia.

Jurado de los Premios Vicent Caselles

El jurado de los Premios de Investigación Matemática Vicent Caselles es nombrado por la Fundación BBVA y la RSME. En esta edición ha estado presidido por María Ángeles Hernández Cifre, catedrática de Geometría y Topología en la Universidad de Murcia y editora general de la RSME, e integrado por: David Beltran Portalés, investigador Ramón y Cajal en la Universitat de València; María Cumplido Cabello, investigadora Ramón y Cajal en la Universidad de Sevilla; José María Espinar García, catedrático del Departamento de Geometría y Topología en la Universidad de Granada; Wenceslao González Manteiga, catedrático de Estadística e Investigación Operativa en la Universidade de Santiago de Compostela; y Andrei Martínez-Finkelshtein, catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad de Almería.

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