Resumen: Leonardo Torres Quevedo, caracterizado en 1930 por Maurice D’Ocagne (Presidente de la Sociedad Matemática Francesa) como “el más prodigioso inventor de su tiempo”, ocupa un lugar de excepcional relieve en la historia universal de la Ciencia y de la Técnica. Patenta un sistema de dirigibles autorrígidos (1902-1906) estableciendo los fundamentos para la aerostación dirigida hasta el presente; inventa el primer aparato de mando a distancia, el telekino (1902); construye el primer funicular aéreo para pasajeros del mundo, el transbordador del Monte Ulía (1907) precedente del transbordador del Niágara (del que este año conmemoramos su Centenario, 1916-2016); y, sobre todo, con su obra teórica cumbre, los Ensayos sobre Automática (1914), sus ajedrecistas (1914, 1922) y su aritmómetro electromecánico (1920), el primer ordenador en sentido actual de la historia, se adelanta en varias décadas a los pioneros de la Automática, la Cibernética y la Inteligencia Artificial del siglo XX. Leonardo Torres Quevedo fue el tercer Presidente de la RSME, sucediendo a Zoel García de Galdeano.

Alberto González Sanz: “Las matemáticas teóricas son importantes no solo para construir nuevos métodos, sino también para comprender los que ya existen”
Alberto González Sanz, assistant professor del Departamento de Estadística de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos), es el ganador del Premio José Luis



